Cronicas del Sur

Con la verdad siempre seremos libres

20.12.2008

Siendo pequeña, en la edad escolarizada, me llamó la atención la lectura de "Corre Roque, tú casa se quema" y también el cuento del "Lobo y Caperucita Roja", insertos en los textos de la época: Juan Camejo y Silabario. En ambas situaciones ilustradas por sus creadores, había un llamado de auxilio, de socorro… pero todo era una fábula para ayudar a los niños a interesarse por la lectura. Retornando a los actuales días, leemos en todos los periódicos del mundo, la situación crítica que se vive, sin embargo, nuestros gobernantes quieren hacernos creer que eso es una fábula, que "todo lo tienen controlado", que el lobo, no llegará. Este pueblo tendrá un amargo despertar el venidero año 2009. No nos llamemos a engaño; los tiempos de bonanza petrolera, llegan a su fin y como nuestro presidente, asumió el papel de Don Regalón de América Latina y el Caribe, fue chupado, por decir lo menos, por los dinosaurios de la región, y de paso, convirtieron a Venezuela, en el país más inseguro de todo el continente.
Son diez años de engaño a este pueblo bondadoso, honesto, trabajador, humilde y crédulo, cuyo único delito es tener esperanzas en la majestad presidencial. Diez años de promesas y blabla en todos los sentidos. Diez años empobreciéndolo  todo. Una década perdida y, con ella, se fueron los sueños de millones de ciudadanos.
El 2009, alumbrará rincones oscuros de este régimen, que usó la mayor cantidad de dinero que la historia registra, solo para mancillar y humillar a los más humildes y, por el otro lado, sobornar y comprar amores de los más afortunados. Tiempo de verdades se aproximan, pues un pueblo burlado en su buena fe, al tomar en cuenta el engaño, da un giro y es capaz de superar sus propias dificultades, madurando lo que haya de ser necesario, hasta tener claro su norte, tal como lo precisa el Proverbio: "La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero el árbol de vida es el deseo cumplido".
Es por ello que, en estos días de Pascua y Navidad, la esperanza asoma en el corazón de los venezolanos y la fortaleza debe posesionarnos de luz, para salir del túnel. Démonos una oportunidad, fijemos nuestra mirada en nuestro Señor Dios, Rey del Universo. Visitemos las iglesias: retomemos la cultura de alumbramiento de nuestros hogares. Llenemos de luces las calles, demos un tiempo a la paz desde lo más infinito de nuestro corazón. No estamos solos, hay un Ser Supremo que ama a sus hijos; estoy segura de que no nos desamparará y a pesar de las engañifas, a pesar de las impertinencias de muchos y a las falsas señales, podremos remontarnos sobre este tránsito estéril.
El pueblo solo le pertenece al Dios Creador, no tiene otros dueños y menos es peculio de oportunistas y fabuladores, quienes al ser descubiertos en sus mentiras, siempre buscarán  acusar a los demás de sus fallos y errores.
Tengo fe y esperanza en que el Hijo de Dios, iluminará en este nuevo natalicio de su venida a la tierra, a todos los corazones de los hombres de buena voluntad y unidos podamos decirle a nuestros hijos, familiares y amigos, ¡Feliz Navidad!;  no será fácil, pero no podemos dejar que la casa de Roque se queme, pues la casa de ese personaje sancamejero, puede ser la casa de todos. Nos vemos la próxima semana, en algún lugar de nuestro sur siempre soñado.


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